Page 4 - Campbell- Cirugía Ortopédica: Tomo 6
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2616 Sección XV  •  Fracturas y luxaciones

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AC

DE

                    Fig. 50-2  Clasificación de Gustilo-Anderson de las fracturas abiertas. A, Fractura abierta tipo I de
                   rótula y tipo II de diáfisis tibial. B, Fractura abierta tipo IIIA con laceración extensa de piel y músculos
                   que afecta a casi toda la pierna. C, Fractura abierta de tibia IIIA con mucho periostio expuesto pero sin
                   contaminación masiva. D, Fractura tipo IIIB de tibia estabilizada mediante fijador externo. E, Fractura
                   abierta IIIC del húmero proximal.

rar el grado de lesión con el daño en la escena de un acciden-               y columna vertebral según los protocolos actuales de los
te con el propósito de evaluar la seguridad de los vehículos a               hospitales de traumatología. Se ha comprobado que el trata-
motor y mejorarla.                                                           miento en un hospital de traumatología de nivel I o II me-
	 Estos sistemas de clasificación intentan cuantificar el grado              jora la atención y la supervivencia de los pacientes politrau-
de lesión de los tejidos baldíos en relación con la fractura y el            matizados. En Alemania, con el desarrollo de este sistema
riesgo de infección u otros problemas de cicatrización                       organizado de centros de traumatología, la mortalidad de los
                                                                             politraumatizados descendió del 40% en 1972 al 18% en
PRINCIPIOS DE TRAUMATOLOGÍA                                                  1991. En el área de San Diego, la implementación de un
                                                                             sistema de centros de traumatología disminuyó la mortalidad
El tratamiento del paciente politraumatizado requiere recur-                 del 26 al 8%, la frecuencia de evaluación incorrecta del 22
sos adicionales que no siempre están disponibles en los hos-                 al 1%, el tratamiento incorrecto del 32 al 4%, el retraso en
pitales comarcales pequeños. Pueden faltar los medios en                     la evaluación del 41 al 10% y el retraso en el tratamiento del
equipamiento y personal médico y de enfermería para la                       63 al 7%. Además, la estancia hospitalaria y el coste del tra-
estabilización aguda de las fracturas de huesos largos, pelvis               tamiento son significativamente menores en los pacientes
                                                                             tratados desde el inicio en centros de traumatología en com-
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