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162 Sección I Extremidad superior
Fijación con agujas de Kirschner
En la mayoría de los pacientes con conminución dorsal y angulación del fragmento distal no -
sotros empleamos una combinación de técnicas de inserción de agujas de K después de la reduc-
ción de la fractura. La técnica de Kapandji es útil pues proporciona un apoyo o sostén que previe-
ne la recurrencia de la fractura secundaria a una incompetencia de la cortical dorsal. Nosotros
utilizamos dos a tres agujas de K 0,625, dorsales e intrafocales. Las agujas se introducen a mano
directamente en el lugar de la fractura y hasta la cortical palmar, pero sin atravesarla. Con respec-
to al tendón extensor dorsal, lo que hacemos es colocar una aguja radial al cuarto compartimiento
dorsal y otro cubital al cuarto compartimiento. Si el hueso es particularmente compacto, se utiliza
un taladro para ayudar en este proceso. Entonces, el pin se conduce en sentido distal para contra-
rrestar una fuerza rotatoria en dirección horaria y corregir el desplazamiento dorsal y la inversión
de la inclinación palmar. Una vez logrado esto, la aguja de K se orienta en dirección retrógrada para
enganchar la cortical palmar y así se estabiliza para evitar que se desplace. La fuerza y la orienta-
ción de los pines de Kapandji tienden a desplazar el fragmento distal del radio en dirección palmar.
Esta tendencia se acentúa cuando la cortical palmar está conminuta. Para prevenir esta deformidad
secundaria por exceso de reducción, se debe colocar un pin intramedular, transradial, en la apófi-
sis estiloides. Después de colocar las agujas de K, optamos por un marco de fijación externa de
puenteo, neutralizador y que favorezca la consolidación. Preferimos dejar las agujas de K percutá-
neas para facilitar su extracción cuando el paciente ya no esté hospitalizado. Se cortan las agujas
de K a unos 2 cm a 3 cm fuera de la piel y luego se colocan las tapas protectoras (Figs. 12.1 y 12.2).
Si se considera que la reducción es satisfactoria, se decide qué hacer respecto a la presencia y
magnitud de la pérdida ósea metafisaria residual. Muchos pacientes con osteopenia grave presen-
tarán defectos óseos significativos, que pueden acarrear una consolidación tardía y la pérdida de la
reducción, a pesar de que se hayan colocado correctamente las agujas de K (11). Resulta efectivo
colocar un relleno óseo o de un sustituto, que además evita la morbilidad del injerto de la cresta
ilíaca. Nosotros utilizamos aloinjertos de esquirlas de hueso esponjoso liofilizado, que se pueden
triturar y colocar en la cavidad mediante una técnica de injerto por impactación. Esto complemen-
tará la fijación y facilitará la incorporación y remodelación (7). Esta técnica también disminuye la
tensión sobre las agujas de K y el marco de fijación externa y, por tanto, evita la consolidación tar-
día y la pérdida de la longitud radial, incluso después de que se retira la fijación externa. También
se puede utilizar cemento de hidroxiapatita, que proporciona un soporte mecánico similar pero con
cierta reducción de la remodelación ósea, secundaria a una resorción lenta y, probablemente, in-
completa (10).
Figura 12.1. Pines dorsales de Kapandji y pines en la apófisis Figura 12.2. Imagen fluoroscópica de los pines de Kapandji y de
estiloides del radio. los pines colocados en la apófisis estiloides del radio.

