Page 6 - Tratado de Psiquiatría 1 - Vallejo
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Teofrasto fundamenta las perspectivas más idiográficas de la
/Capítulo27/ misma.
Los conceptos de constitución, carácter y temperamento, ori-
ginales de la filosofía y medicina griegas, han constituido y aún
constituyen los cimientos de la mayoría de las actuales teorías de
la personalidad. La constitución, considerada la estructura física
Psicología de la persona, fue el origen de los tipos psicológicos; el tempera-
mento o química de las emociones facilitó la aparición de las de-
nominadas dimensiones temperamentales de la personalidad y,
de la personalidad por último, el carácter es el fundamento donde proyecta sus raí-
ces el concepto de identidad personal, piedra angular de la psico-
logía de la personalidad actual.
E. Ibáñez Guerra Más aún, lo helénico subsiste en nuestra cultura y nos recuer-
da que los conceptos que utilizamos en la psicología y psiquiatría
Y. Andreu Vaillo
actuales forman parte de la tradición histórica de Occidente (1).
Así, cuando en el lenguaje cotidiano hablamos de personalidad,
todavía recurrimos hoy día a los conceptos de temperamento y de
carácter, aunque el significado no siempre resulte coincidente
Introducción
con el referente técnico del término. Hablamos de temperamen-
to para subrayar el componente emocional en el que se encuentra
inmerso el concepto de personalidad; de la misma manera, cuan-
En numerosas ocasiones y por distintas razones, la psicología do queremos describir a una persona que presenta unas caracte-
de la personalidad se ha denominado la «otra psicología». En rísticas muy sobresalientes utilizamos la frase «es una persona
efecto, mientras la psicología se preocupaba por intentar estable- con mucho carácter».
cer las leyes generales del comportamiento, la psicología de la No obstante y a pesar de su largo pasado, la psicología de la
personalidad se centraba en el análisis del comportamiento indi- personalidad tiene una historia reciente. A pesar de precedentes
vidual; mientras la psicología se definía como el estudio de lo como los anteriores, el estudio de la personalidad no se formali-
«observable» (etapa conductista), la psicología de la personalidad zó como rama de la psicología hasta finales de la década de 1930,
afirmaba que la conducta se debía a factores disposicionales in- momento en el que se publicaron unas obras que pueden con-
ternos y, por tanto, no observables; por último, mientras la psi- siderarse «manuales» de personalidad. De hecho, los autores
cología, en su intento por definirse como ciencia, adoptaba el de dos de esos manuales, G. W. Allport, autor de Personality:
experimento como único método posible, la psicología de la per- A Psychological Interpretation, publicado en 1937, y H. Murray,
sonalidad desafiaba la autoridad científica y adoptaba el enfoque autor de Explorations in Personality, publicado en 1938, son con-
correlacional como metodología básica. siderados los auténticos padres de la psicología de la personalidad,
La cuestión, no baladí, es que la psicología de la personalidad, constituida como un campo de estudio en el que, frente al énfasis
ya desde el momento mismo de su nacimiento, surge como una elementalista y generalista que caracterizaba a la psicología ame-
disciplina «rebelde» o contrapunto de la orientación teórica pre- ricana del momento, se reivindicaban como objeto de estudio las
dominante en la psicología y que, a lo largo de su historia, se ha conductas privadas, se consideraba que la persona en su conjun-
debatido entre la conveniencia de incorporar los cambios de en- to debía constituir la unidad de análisis y se apelaba a la perspec-
foque teórico-metodológico que ocurrían en la disciplina mater y tiva diferencial como esencial en la aplicación de las leyes del fun-
la necesidad de desarrollar procedimientos de investigación que cionamiento. El trabajo de Allport supuso el establecimiento
le permitiesen dar cuenta de su objeto de estudio —la personali- formal de la psicología de la personalidad como una nueva disci-
dad—, todo ello aun a riesgo de entrar en franca contradicción plina y su delimitación conceptual en una definición. Un año
con el principal planteamiento psicológico —el conductismo— después, y asumiendo una concepción cualitativa y holista en el
e incluso ver cuestionada su existencia. estudio de la personalidad, Murray enfatizaba la importancia de
En este perfil idiosincrásico que estamos dibujando de la psi- los aspectos motivacionales. Del legado de Allport cabe destacar
cología de la personalidad, podríamos añadir una nota más res- su concepto de rasgo como unidad de análisis de la personalidad,
pecto a sus raíces. No puede decirse que la psicología de la per- y de Murray podemos citar su concepto de necesidad en el ámbi-
sonalidad tenga las mismas raíces que la psicología, dado que to de la motivación.
mientras la segunda tiene su sentir primigenio en la filosofía, Las dos décadas siguientes, las de 1940 y 1950, constituyen
la psicología de la personalidad, además de considerar la filoso- una etapa de consolidación. Se trata de un período caracterizado
fía, fija su mirada en la medicina. Así, mientras que la teoría de por la aparición de grandes propuestas teóricas. Publicaciones
los humores de Hipócrates y Galeno sirve de basamento para clave de esta etapa son también las realizadas en 1946 y 1947, res-
las teorías tipológicas de la personalidad, la obra Caracteres de pectivamente, por R.B. Cattell (The Description and Measurement

