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Cap. 17 • Fracturas de fémur distal   333



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              Figura 17-18.  Mujer de 29 años con fractura de fémur distal izquierdo. A. Radiografía anteroposterior y lateral.
              B. Reconstrucciones 3D de imágenes de TC con tracción transesquelética en tibia proximal. C. Radiografía anteroposte-
              rior tras tratamiento con placa con tornillos de bloqueo, fractura consolidada tras un año de intervención.

              A                                 B





















                                                Figura 17-19.  A. Abordaje pararrotuliano lateral para inserción de clavo intrame-
                                                                                                   B. Imágenes intraopera-
                                                torias de escopia. Localización del punto de entrada de clavo intramedular.


                                    siempre que lo permita la prótesis. La situación intramedular de estos implantes tiene la
                                    ventaja de absorber y distribuir las cargas axiales de forma simétrica en las fracturas
                                    distales de fémur. Generalmente se utilizan clavos retrógrados, que disponen de múlti-
                                    ples opciones de bloqueo en la parte distal para aumentar la estabilidad de la fractura.
                                        Los clavos anterógrados solo los podemos utilizar en aquellas fracturas supracon-
                                    díleas lo suficientemente proximales como para permitir la colocación de al menos dos
                                    tornillos distales de bloqueo.
                                        Los clavos retrógrados cortos tienen pocas indicaciones, ya que generan muchas
                                    fuerzas de carga en la punta del clavo que pueden tener como consecuencia fracturas
                                    periimplante. Se aconseja utilizar clavos largos hasta el nivel del trocánter menor, siem-
                                    pre que sea posible.
                                        Uno de los puntos de mayor importancia en la utilización de los clavos retrógrados de
                                    fémur es realizar un buen punto de entrada. Este punto de entrada se localiza en la línea
                                    media, aproximadamente 1,5 cm anterior a la inserción del ligamento cruzado posterior
                                    en el fémur. Se utiliza un abordaje articular pararrotuliano o transrotuliano (Fig. 17-19).
                                        Se necesitan un mínimo 2 tornillos distales para estabilizar la fractura (Fig. 17-20).
                                    Algunos sistemas de clavos permiten la fijación con múltiples bloqueos distales (Figs.
                                    17-21, 17-22 y 17-23).
                                        Una vez hemos estabilizado el segmento distal y hemos conseguido la alineación, la
                                    longitud y la rotación correcta, realizaremos el bloqueo proximal del clavo, generalmente
                                    a mano alzada y en dirección anteroposterior si el sistema lo permite.
                                        Según distintos estudios, se ha objetivado la formación de callo de fractura más simé-
                                    trico con la utilización de clavos intramedulares en comparación con las placas 26,28 , así
                                    como mayor satisfacción del paciente, sin ser esos resultados clínicamente significati-
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                                    vos .
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