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Figura 7.83. Tras fresar la cortical dorsal una profundidad de unos 5 mm en el punto de entrada elegido, se
aprecia la zona de sangrado característica (zona roja) que marca la entrada en la esponjosa del pedículo. En las
imágenes se aprecia el relleno por sangrado de la zona roja.
Figura 7.84. Arriba:
tunelización del pedículo:
utilizando un disector pedicular
torácico específico de punta
roma de 2 mm se ejerce presión
sobre la esponjosa descubierta
buscando la zona ósea más
blanda (soft spot). Abajo:
la tunelización del pedículo
en busca del punto blando
comienza después de haber
eliminado 5 mm de hueso
desde la cortical posterior. La
punta del disector se encuentra
a la altura del saco dural (línea
amarilla). Una trayectoria
peligrosa tendría que ser
muy oblicua, lo que explica
la baja incidencia de lesiones
neurológicas cuando se utilizan
tornillos torácicos.
Figura 7.85. Izquierda: primera fase de la tunelización. Se orienta el disector con la concavidad dirigida hacia
lateral (para evitar la perforación medial) y se ejerce una presión controlada en dirección ventral. Tras alcanzar
una profundidad de 15 mm a 20 mm, la longitud del pedículo, se retira el disector. Se comprueban por palpación
las paredes del túnel. Centro e izquierda: segunda fase de la tunelización. Se vuelve a introducir el disector
dirigiendo su punta hacia medial, para adaptarse a la curvatura de la pared medial del pedículo, hasta llegar a
la profundidad anteriormente alcanzada. Se continúa perforando en dirección anterior de forma suave estando
atento a la aparición de saltos durante el avance. Una vez alcanzada la profundidad deseada se rota 180° el disector
para dilatar el trayecto pedicular.

